LEIVMOTIVE
Diseño Funciones Emocionales
BIO DISRUPTIVO
Creo en el ser polifacético, multidisciplinario, capaz de reinventarse, de sorprenderse y de sorprender, sin fecha de caducidad para dejar de aspirar y emprender.
Creo en el más allá de la funcionalidad, en Donald Norman, y en el diseño emocional.
Creo en el elemento antropológico y multicultural como parte del gen del producto de cada día.
Creo en el espacio no habitado, en el objeto que está vivo, en la moda neurocientífica, y en la gráfica sensorial.
Creo en la comunicación no verbal, en los gestos dialogantes, y en los idiomas minoritarios del ser humano.
Creo en Marina Abramović, en la capacidad de autodescubrirse, en hacer de la pasión una profesión, en confiar en la incertidumbre y en convertir el rechazo en una oportunidad.
Creo en el futuro sostenible, en el rediseño del pasado, y en la reconversión de modos y formas de la más agnóstica realidad.
Creo en el conocimiento de las normas, las leyes, las reglas, las técnicas, las disciplinas y las costumbres para incumplir con todo lo pre-establecido y atomizar los prejuicios.
Creo en la inclusión de la diferencia, en la riqueza de la diversidad, en dejar de imitar a una inmensa mayoría para llegar a ser uno mismo, una vez en la vida, porque solo una y uno es.
Creo en la disrupción como el camino normal y habitual para dejar avanzar sin ir de lado.
Creo en el matrimonio del arte con el diseño, y en la procreación de la función emocional.
Creo en los usuarios que rebaten al diseñador porque de ellos será el mundo de la excelencia.
Por eso, prometo hacer buen uso de todo mi conocimiento, experiencia, ambigüedad, emociones y sueños en cincuenta años de vida para este mi ejercicio como buen diseñador.
Así sea.
EL CUENTO DE RAFA (BIO)
Erase una vez el Destierro
El personaje sin’vergüenza y sin’complejos que está detrás de este proyecto de reconversión es Rafael Monge, dedicado al diseño de producto, cuya juventud ha estado estrechamente vinculada a la agricultura, la cocina y la creatividad. Natural de Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, y de familia con una larga tradición agrícola y ganadera. A los 21 años, dos después de lograr la titulación con excelentes notas en Administración y Comercio, Rafa se sumerge en un voluntario destierro llevado por su inquietud en el desarrollo profesional y las ganas de conocer culturas en primera persona.
Sin’vergüenza profesional
Su primera incursión fue por Barcelona, donde trabajó para empresas nacionales e internacionales como Caprabo, SEIRT o Air Liquide, y creó vínculos socio-culturales que aún hoy mantiene. Unos años más tardes, decide hacer una inmersión lingüística al inglés mudándose a Oxford, en Reino Unido. Allí estudió BSc en Business Administration and Managment & Computing, nuevamente con excelentes notas, y trabajó en University of Oxford. Unos cinco años más tarde, recibe una llamada desde Madrid, que le mueve a instalarse en la capital y dedicarse en aportar valor a empresas del sector I+D, como IBM. En ésta, además desempeñó, de manera voluntaria, responsabilidades internacionales para diversidad e inclusión social en el ámbito laboral.
Pero la creatividad era aún una asignatura pendiente para Rafa, un aspecto que solo desarrollaba en petit comité desde que era pequeño porque le daba vergüenza. Con el espíritu de superación , las ganas de aprender y valentía que le caracteriza, en 2012 decide echarse nuevamente la mochila de estudiante al hombro y comenzar a sacar a flote su talento y habilidades tanto creativas como multidisciplinarias a través del Diseño de Producto, de la mano de la prestigiosa escuela internacional IED Madrid. Como diseñador ha realizado más de 50 proyectos, algunos de ellos premiados y reconocidos para y por grandes firmas como P&G, Glenfiddich, Dyson, Cefla y la española Bellota.
Emprendedor sin’complejos
Después de un madurado bagaje profesional, a sus 41 años regresa a Sanlúcar, con una gran maleta de experiencias e ideas extraídas de diversos sectores, empapado de sabores y emociones de todo el mundo, y con el firme propósito de poner en marcha un proyecto que haga brillar lo mejor, lo más auténtico, de su tierra. Un plan de reconversión de la pequeña huerta familiar, con una visión más alternativa e internacional de la agricultura local, en línea con las nuevas tendencias e interés social por la cocina, y en favor de la dignificación del popularmente desvalorado oficio de agricultor. Un gran reto donde sin duda poder poner en práctica absolutamente todos los conocimientos y habilidades adquiridas a lo largo de su trayectoria profesional y personal, partiendo de sus primeros años colaborando en las duras tareas del campo con padres y abuelos, a sus últimos reconocidos trabajos de diseño e innovación para grandes empresas.
Del Destierro a Desterrado
Este proyecto es más Rafa que nunca: es punto de origen y destino, con un largo viaje de ida y vuelta, que trae tributos de lo vivido, disfrutado y aprendido. Ganas de aportar y contribuir, con un pequeño grano de arena, a exaltar el gran potencial de esta tierra en la desembocadura del río Guadalquivir.
Desterrado es una vuelta a las raíces, una inyección de nueva sabia para el cultivo en Sanlúcar, un rebrote de nuevas oportunidades, y un abono para enriquecer la diversidad de productos de la zona y la oferta gastronómica de la localidad.
Diseño Funciones Emocionales

